El esmalte dental es la capa externa que recubre la corona de los dientes. Está formado en un 96 % por minerales, lo que lo convierte en el tejido más duro del cuerpo humano. Sin embargo, tiene un punto débil: una vez perdido, no se regenera.
¿Qué daña el esmalte?
- Erosión ácida: refrescos, zumos, bebidas energéticas, vinagre o el reflujo gástrico.
- Caries: los ácidos que producen las bacterias al fermentar azúcares.
- Abrasión: cepillado demasiado fuerte o con cepillos duros.
- Atrición: el desgaste por apretar o rechinar los dientes (bruxismo).
Cómo protegerlo
- Usa pasta con flúor y un cepillo de dureza media o suave.
- Tras tomar algo ácido, enjuágate con agua y espera 30 minutos para cepillarte.
- Reduce el picoteo de azúcares entre horas.
- Si aprietas los dientes, valora una férula de descarga.
- Acude a tus revisiones: podemos aplicar flúor y detectar el desgaste a tiempo.
La pérdida de esmalte suele manifestarse con sensibilidad al frío o dientes más amarillentos. Si te pasa, pide una revisión: existen tratamientos para proteger y restaurar el diente, desde barnices hasta carillas.